Mito: La noticia solo tiene la función de informar

El lenguaje verbal[1] permite combinaciones finitas, cuando hablamos o escribimos sobre algo lo hacemos con intenciones y para ello seleccionamos las palabras que consideramos adecuadas. Cuando hablamos con amigos o durante una entrevista de trabajo nuestro vocabulario tiene que adaptarse de acuerdo con las intenciones y el contexto.

Prensa

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En el periodismo ocurre lo mismo, por un lado está el estilo periodístico, el que los medios cumplen y que tiene que ver con ciertos elementos formales que proveen al producto de credibilidad y que lo diferencian de otro tipo de textos como literarios, de entretenimiento, etcétera; uno de estos elementos es el de construir proposiciones donde el sujeto perceptor, el reportero, no esté visible[2] en la redacción. Sin embargo, este estilo periodístico cambia para cada medio, pues cada uno difundirá su propio discurso en relación con la línea editorial[3], el estilo del periodista y los intereses del medio para el cual se escribe.

Es decir, si bien existe un estilo periodístico que está relacionado con aspectos meramente formales, tal como lo explica Van Dijk en La noticia como discurso, también hay otros aspectos que son de vital importancia en la estructura de la información y que no están en los manuales de estilo de los diarios; se trata, en efecto, también de un estilo pero no del estilo periodístico formal, sino de la combinación del trabajo del periodista y del medio para el cual trabaja, así como los objetivos que tiene este para generar la información.

De esta manera podemos tener textos que describen un mismo hecho, ambos con las características del estilo periodístico, pero que se interpretan de manera distinta, al grado incluso de contraponerse y esto es resultado de la línea editorial.

La elección de las palabras incluso más que los modelos sintácticos, se asocia usualmente con el estilo del discurso. El estilo del léxico no es sólo central para un estudio estilístico, sino que también conforma la relación con el análisis del contenido semántico […] Si el periódico elige terrorista o luchador por la libertad para referirse a la misma persona, no es tanto una cuestión de semántica como una expresión indirecta  de valores implícitos, aunque asociado, incorporados en los significados de la palabra.[4]

El cómo influye esta línea editorial en la información es algo que por supuesto no está detallado en las manuales de estilo ni códigos de ética de los diarios, pues ello presupondría la tan despreciada subjetividad. Por esto, los diarios, y prácticamente cualquier medio informativo, hacen falsos alardes de transparencia en sus métodos de recopilación y manejo de información para legitimar su actividad como ‘veraz’ y ‘objetiva’.

En suma, el periodismo como discurso no se limita a la función informativa sino que tiene atribuciones de otra índole que pueden ser apelativas, emotivas u otras dependiendo de las características del discurso y claro, de la intención del emisor.


[1] Se aclara lenguaje verbal porque para algunos autores como Saussure hablar del lenguaje es para referirse únicamente al lenguaje biarticulado, es decir, el habla; sin embargo, autores más contemporáneos definen al lenguaje como un sistema de signos genérico, de tal forma que hay quienes hablan de un lenguaje cinematográfico o lenguaje binario.

[2] “El estilo de los informes periodísticos de prensa, como cualquier estilo, está controlado por su contexto comunicativo. Como una variante del discurso escrito, debe atenerse a las limitaciones del texto-monológico, escrito o impreso. Los lectores, como participantes en la comunicación, están presentes solo indirecta e implícitamente en el discurso periodístico. Ni siquiera se dirigen a ellos, como podría ser el caso en los manuales escritos o los libros de texto: no hay ningún “usted” en las noticias, a excepción de las citas o algunas veces artículos especiales o en editoriales”, Teun A. Van Dijk, La noticia como discurso, p. 112.

[3] La línea editorial (comúnmente confundida con la tendencia política) son los criterios y valores que guían la redacción de los productos periodísticos, la selección de información, el ángulo, la jerarquización entre otros elementos y son los que contribuyen a la creación de contenido con las características que el diario espera.

[4] Teun A. Van Dijk, La noticia como discurso, editorial Paidós, España, p. 122.

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