La memoria como acto político. #26S #Ayotzinapa

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Hoy a un año de la desaparición de 43 estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa en el estado de Guerrero, uno de los estados del país con mayor marginalidad y pobreza, recordamos la injusticia y lo poco que creemos en el poder de los dirigentes. Recordarmos la corrupción existente y recordamos las muertes y el impacto que ha causado en el país la violencia en la última década.

La llegada del PAN en el 2000 fue resultado del crecimiento de la pobreza y la desigualdad, crisis económica y una inseguridad generalizada que incluso se veía en la capital del país. El cambio llegó pero ello no significó una mejoría. El peor error de la derecha y el que más caro está pagando México es esa declaración de guerra contra el narcotráfico que dirigió Felipe Calderón que sin estructura alguna removió las formas más podridas de la política y el poder de facto mexicano que logró instaurarse y echar raíz durante décadas donde el PRI gobernaba a sus anchas, pero no le hizo rasguño alguno. El regreso del PRI es resultado de ese acto fallido.

La llegada de Peña Nieto, quien en su discurso de toma de protesta no mencionó una sola vez la palabra “narcotráfico”, obvió el conflicto y quiso desaparecerlo del discurso y de los medios. Las muertes violentas seguían dándose en diversos estados del país, de esas el ataque a los estudiantes cimbró de nuevo a México. Con una Procurador de Justicia con poca credibilidad se dio seguimiento al caso, en enero de 2015 el entonces procurador Murillo Karam dio resultados y afirmaba que un grupo del crimen organizado había asesinado e incinerado a los 43 en un basurero a unos kilómetros de donde desaparecieron. Meses más tarde, esa verdad, la que Karam llamó “histórica” se tiró por los resultados de investigaciones independientes. La política mexicana es un teatro. Uno de mala monta.

Hoy, los mexicanos salen a las calles no solo a exigir justicia por la desaparición forzada de 43 estudiantes. Sino por las miles de muertes de mujeres en Ciudad Juárez y en el Estado de México, por los asesinatos de jóvenes en los estados del país donde la violencia se apoderó del territorio, por las muertes de 49 niños en Hermosillo resultado de la corrupción.

Por la memoria como acto político. El acto político como reivindicación de las formas de habitar.

A la distancia les digo que seguimos…

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