La mirada de Mike Davis sobre las barriadas del mundo

mexico_7

Ecatepec, Estado de México. Foto: Pablo López Luz

 

“La misma nueva sociedad, a través de los dos mil quinientos años de su existencia, no ha sido nunca más que el desarrollo de una ínfima minoría a expensas de una inmensa mayoría de explotados y oprimidos; y esto es hoy más que nunca”, Engels

La mirada de Davis sobre la barriada del mundo

En 2010, según datos de la ONU, el mundo se convirtió predominantemente en urbano. En esa fecha la población urbana superó a la población rural. Algo que ya habían previsto algunos visionarios décadas atrás, entre ellos Lefebvre (1970) quien auguró la masificación de las formas de vida urbanas incluso en las zonas rurales, sin embargo nos sigue sorprendiendo la velocidad con la que el mundo se ha convertido en urbano.

Pareciera que la urbanización del mundo es un triunfo, que llegamos al clímax de la civilización y que estamos por vivir una nueva revolución tecnológica que cambiará nuestras vidas, sin embargo, los cambios no han sido favorecedores para todos. Las migraciones rural-urbanas no han significado cambios positivos para quienes abandonaron su forma de vida en “el campo” y otros tantos, que ya habitaban las urbes y que veían cierta estabilidad en los años setenta y ochenta, ahora se encuentran por debajo del umbral con empleos precarios o inestables, con deudas crediticias y con pocas posibilidades de acceder a una vivienda que satisfaga sus necesidades como ciudadano de alguna metrópoli.

Para la socióloga Saskia Sassen la desigualdad social es un fenómeno inherente a lo urbano, “la realidad ha demostrado que la polarización social es intrínseca al orden tardocapitalista, donde los trabajos a cambio de bajos salarios son claves para el crecimiento económico” (Sassen, 1999). De esta manera, la miseria, el aumento de la pobreza y otras formas que son el resultado de la explotación ya no son sinónimo de decadencia social sino que se han convertido en un complemento del desarrollo en las urbes.

Mike Davis, en Planeta de ciudades miseria realiza una descripción de este fenómeno a través del slum, barriada, asentamiento informal, callampa, bidonville, favela, basti o el sustantivo que se le imponga a estas formaciones en las ciudades y que, en general, se encuentran mitificadas por su procedencia y por su aparente y “poético” desorden, aun cuando su existencia es predominante en algunas ciudades como es el caso de algunas latinoamericanas.

Sin alejarse de la poética que ya envolvía a los asentamientos informales, Davis comienza su texto con una descripción que enmarcará su relato en literatura y por lo que será calificada como desgarradora:

En algún momento del año que viene una mujer dará a luz en Ajegunle, un área urbana hiperdegrada (slum) en las afueras de Lagos (Nigeria); atraído por las luces de Yakarta un joven huirá de su aldea en el oeste de Java o un granjero peruano trasladará su empobrecido hogar a uno de los innumerables pueblos jóvenes de Lima.

Los personajes a penas presentados no volverán a parecer en la descripción de Davis, ni estos ni ningunos otros por el estilo; primero porque el interés del autor no estaba en vertir en su texto historias individuales porque apuntaba a hacer una descripción global de los resultados de las políticas económicas de las últimas décadas, y segundo, porque no tenía más historias que las que había leído e investigado en libros porque nunca viajó a los lugares que describe con tanta fluidez. Esto, lo expondrá más tarde en una entrevista donde se disculpa y explica que lo presentado en Planet of slums, se trata de investigación de escritorio y se describe así mismo como un “kamikaze de biblioteca”:

Comienzo siempre disculpándome cuando hablo de Planet of Slums: no he vivido en Dhâkâ (Bangladesh) ni en las Colonias Populares de México. He trabajado principalmente en la Universidad de Berkeley, que dispone de uno de los mejores fondos documentales en lo que respecta al desarrollo urbano. Soy una especie de buscador a todos los niveles, un kamikaze de biblioteca: voy allí, me llevo libros, los fotocopio, y me fabrico un corpus de un millar de libros y artículos en inglés, y en menor medida en francés. (Confavreux, Potte-Bonneville y Toulouse: 2010)

Pese a que esto no demerita la extraordinaria labor bibliográfica realizada en este libro, quizá sea necesario aclarar que la mirada de Davis se trataba de una mirada que estaba enfrentada al contexto histórico personal en Los Ángeles, donde creció “en una barriada obrera de las afueras”, como “un adolescente rebelde e infeliz” hasta el día en que su primos afroamericanos los llevaron a una manifestación en 1963 (Confavreux, Potte-Bonneville y Toulouse: 2010), contexto de donde nacen tres de sus libros sobre Los Angeles: City of Quartz (1990), Ecology of Fear (1998) y Magical Urbanism (2001).

Su posicionamiento abiertamente de izquierda es quizá el que hace que mire a la barriada con cierto romanticismo que busca “salvar” a quienes habitan estas zonas “deprimidas”. Enfoque con el que aborda las barriadas en el mundo por lo que deja a un lado algunos elementos trascendentales sobre las especificidades de las ciudades que aborda en su libro.

La Ciudad de México de Davis

Davis, astuto con la información, logra impresionar por la cantidad de fuentes mostradas y asumir así una posición de investigador crítico, sin embargo, esta generalización provoca muchos huecos que, se asume, son en pro de abordar el fenómeno desde una geografía global.

Las limitaciones del levantamiento de información para la investigación que realizó Mike Davis en esta obra provocó la omisión de serios factores trascendentales para entender los asentamientos irregulares, pues gran parte de sus fuentes son fuentes anglosajonas por lo que abandonó, en gran medida, el trabajo en otras lenguas de quienes habían enfrentado el fenómeno de primera mano, como es el caso de América Latina.

Las generalizaciones no son nimias, para la Ciudad de México por ejemplo Davis aborda toda la zona metropolitana y así Nezahualcoyotl, Valle de Chalco e Iztapalapa (como unidades administrativas) para Davis son un conglomerado homogéneo que puede concentrarse para su análisis.

Sin embargo, las diferencias entre cada uno de estos, los primeros dos municipios y el tercero una delegación son abismales, por el periodo de crecimiento, por su conformación territorial y, la más importante, porque refieren, dentro de lo que llaman Zona Metropolitana del Valle de México, zonas administrativas distintas lo que da un giro grande al abordaje de estos tres conglomerados y que Davis ha omitido porque sus fines son de mucho mayor alcance.

En México nadie se atrevería, sin una fuerte justificación metodológica detrás, a abordar Nezahualcóyotl e Iztapalapa juntos o, siguiendo el mismo argumento, a omitir el municipio de Chimalhuacán que forma parte del mismo contínuum urbano que Neza y Valle de Chalco que sí son mencionados en el texto.

Su lectura de la Ciudad de México, numérica y generalista, aborda poco o nada los fenómenos que le son característicos, uno de ellos fundamental para entender la conformación de asentamientos informales en la Zona Metropolitana del Valle de México: la formación de agrupaciones sociales dedicadas a la obtención de tierras mediante tomas “clandestinas” y la introducción de los partidos políticos y gobiernos locales en esta dinámica.

Pese a que Davis menciona a Priscilla Conolly lo hace en su versión en inglés y omite trabajo de la misma autora que describe a profundidad el fenómeno de la barriada en Ciudad de México desde los años 80, entre los que destacan sus textos sobre autoconstrucción y formas de vida en asentamientos irregulares, publicados entre la década de los 80’s y 90’s con investigación llevada a cabo en universidades de la Ciudad de México.

Además, también omite el crecimiento económico de Iztapalapa y Ciudad Nezahualcóyotl en la primera década del siglo XXI que provocó grandes transformaciones, sobre todo para el municipio oriental, que tuvo un auge inmobiliario por el proyecto Ciudad Jardín promovido por uno de los hombres más ricos del mundo, Carlos Slim, que incluyó la limpieza de 250 hectáreas de una zona originalmente vertedero de basura para su transformación en centro comercial y centro deportivo.

Lo anterior sin incluir la remodelación del estadio “Neza 86” construido para el Mundial de ese mismo año, la creación de universidades y el, para muchos infame y falso símbolo de la ciudad “El Coyote”, obra de uno de los artistas mexicanos contemporáneos más reconocidos, colocado en una de las glorietas de mayor flujo de este conglomerado urbano que, a su vez, convive con zonas deprimidas, barrios de pobreza y donde la reproducción de la violencia sigue latente.

Es decir, el enfoque generalista de Davis, limita el zoom que necesitan los casos de estudio y que provocan el cuestionamiento y la crítica, así, los datos mostrados son sin duda abrumadores, pues evidencian que el mundo urbano es predominantemente pobre. Sin embargo, en el caso de la zona oriente de la Ciudad de México está generalización está en entredicho pues la pobreza no es generalizada y, no es posible asegurar que todos los que habitan ahí viven en asentamientos informales en la actualidad y en las condiciones que Mike Davis describe al inicio de su texto.

Los aciertos de Davis

Con la posibilidad de entrar en una aparente contradicción, se describe aquí que uno de los aciertos del trabajo de este académico auto negado es justamente lo mismo que se criticó líneas arriba: el discurso poético alejado de la academia con el que se presenta. ¿Por qué?

¿Por qué el libro de Davis es sorprendente, asombroso y brillante si la mirada que nos da no es muy diferente a lo que describe Andrew Mears en The bitter cry of Outcast London en 1883 para el Londres industrial de aquella época? Quizá el discurso sobre el calentamiento global y las crisis económicas en sí mismas habían ensombrecido lo poco que se había visibilizado a la barriada hasta entonces y fue Davis quien volvió a poner en el mapa (fuera del ámbito académico) la discusión sobre los asentamientos informales y su relación con las políticas económicas mundiales y el crecimiento de las ciudades.

Además crítica la influencia del modelo neoliberal sobre la producción de nuevos pobres urbanos y pone sobre la mesa la culpabilidad de los Estados-nación sobre las formaciones de asentamientos informales en el mundo.

Pone en duda, incluso, las posibilidades de formalización de la economía informal predominante en estos asentamientos pues, a su parecer no sólo se tratan de falsas utopías sino de intentos por evitar la responsabilidad del Estado ante su imposibilidad para satisfacer una mejor calidad de vida.

Posdata: Metacrítica. Una crítica a la crítica de Mike Davis

El libro, por su fluidez y su ambición, logró llegar a otros canales fuera de la academia. Mike Davis, caracterizado por hacer eco de su propia voz a través de una narrativa alejada del discurso academicista, fue provocador e incisivo en algunas cosas que otros habían dicho con timidez: sí, el mundo se ha vuelto urbano, pero miserablemente urbano.

Así, su discurso logró saltar al otro lado de la academia y llegó a los medios de comunicación que recibieron, en su mayoría, con halagos el libro del activista estadounidense:

  • “Un hecho asombroso que golpea con gran contundencia… Davis ha realizado un libro desgarrador”, Financial Times.
  • “El Raymando Chandle de la Geografía urbana… El nivel de miseria urbana que se revela en esta brillante investigación empequeñece estudios anteriores… [una] deslumbrante tragedia”, Independent.
  • “Revisión mundial de la propagación de la pobreza urbana de Mike Davis, Planeta de ciudades miseria, es una lectura horrible pero esencial”, The Independent.[1]

Si la academia fuese menos auto-referencial y los medios masivos más receptivos se habrían dado cuenta que anterior a Davis la revisión sobre el crecimiento de barriadas en el mundo ya habían sido revisitados y analizados desde diversos puntos.

Sin embargo, no fue sino hasta el texto de Davis que se colocó el tema sobre la mesa de discusión, quizá las crisis se hacían más evidentes y la postura de Davis, viniendo de un país angloparlante, colocaba el tema en un punto álgido, tanto como para impresionar de la manera en la que lo hizo y horrorizar y deslumbrar a un público que ignoraba la pobreza que, probablemente, siempre ha tenido ante sus ojos.

 

 

Bibliografía

Davis, Mike (2006), Planeta de ciudades miseria, Editorial Foca, Madrid, España.

Confavreux Joseph, Mathieu Potte-Bonneville y Rémy Toulouse (2010), Entrevista con Mike Davis: Temores de la ciudad, para la revista Vacarme, traducido para Sin Permiso: http://bit.ly/1RiU7uZ.

Lefebvre, Henri (1970), “De la ciudad a la sociedad urbana” en Para comprender qué es la ciudad: teorías sociales, Víctor Urrutia, Editorial Verbo Divino, Navarra, 1999, pp. 138-147).

Sassen, Saskia (1999), La ciudad global: Nueva York, Tokio, Londres, Eudeba, Buenos Aires, 1999.

Samson, Ian (2006) “Shantytown apocalypse” en The Guardian (versión digital) 19 de agosto de 2006, URL: http://bit.ly/1CZrU0c.

 

 

[1] Las negritas son del autor de este texto para destacar aquellas frases que tienen un parecido en su construcción.

Una versión de este texto se publico en el número 24 de Revista Planeo, sobre Urbanismo tóxico.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s